
Después de un mes en mi nueva Oficina, no he dejado por desgracia de visitar de vez en cuando Chamartín, pero me pasa una cosa curiosísima y es que no echo para nada de menos la Oficina, sino a ciertas personas que trabajan allí. Todos los lunes aparezco allí para tomarme un gintonic con dos de los compañeros que quedan, aunque siempre se apunta alguién más. Nada más entrar en la Oficina me encuentro con JJ (tiene varios motes aunque el que más me gusta es Krusty, aunque no olvidaré nunca el de Gurruchaga). JJ mola, yo creo que es la única persona que es andaluza y que no lo parece, ni por el habla ni por sus actitudes. Para mi es el hombre de las caras. Cuando entró en la Oficina, como todos los que pasamos por allí era un chaval con muchas ganas, aunque el tiempo ha pasado y no digo que se le quiten las ganas, pero eso sí cada día que le veo hace más aspamientos y nuevas caras. A veces yo me quedaba mirándole mientras atendía a la gente y me descojonaba vivo, abriendo los ojos, moviendo las manos. Ahora según me voy acercando a la Oficina y le veo por el cristal, ocupando el sitio que tenía allí, siempre pienso lo mismo: ¡Que suerte habéis tenido los que quedais allí de que me sustituyera el gran Krusty!
Que descanseis el día de vacaciones y mandad a tomar por culo esta mierda de fiesta yanqui de Halloween.